El décimo aniversario de Mad Cool Festival culminó con una cuarta jornada a la altura de una edición tan especial. Un total de 48.000 personas disfrutaron de un cierre memorable, marcado por las actuaciones de Nick Cave & The Bad Seeds, David Byrne, Pulp y The Black Crowes, entre muchos otros artistas. El rock y los sonidos más clásicos adquirieron un protagonismo especial en una última noche que convirtió las expectativas en realidad y puso el broche final a cuatro días de música y más de 200.000 asistentes.
Nick Cave & The Bad Seeds llegaban como uno de los grandes reclamos de la noche y respondieron con un espectáculo impecable. La oscuridad, la intensidad y la excelencia sonora se fundieron sobre el escenario en un concierto liderado por un Nick Cave magnético, capaz de dotar cada interpretación de una fuerza arrolladora. Respaldado por una banda precisa y completamente conectada con cada uno de sus movimientos, el artista elevó la actuación hasta una dimensión casi espiritual. Clásicos como “O Children” y “Red Right Hand” resonaron con especial fuerza antes de un cierre emocionante con “Into My Arms”, uno de los momentos más memorables de la jornada.
Madrid y Pulp se reencontraron tres décadas después con una conexión tan intensa como siempre. Jarvis Cocker tomó el escenario con naturalidad y desplegó todo su carisma y experiencia al frente de una puesta en escena tan elegante como singular. El concierto avanzó como un recorrido lleno de contrastes, capaz de llevar al público del baile a la emoción a través de pasajes instrumentales de aire cinematográfico y momentos de gran intensidad.
Mad Cool Festival quiere dar las gracias también a todas las personas que, con su aportación al Charity, se han sumado al objetivo común de apoyar al Hospital Universitario La Paz. Esta colaboración destina la totalidad de la recaudación obtenida a través del cargo simbólico de “charity” en invitaciones y acreditaciones a la investigación en oncología infantil y al desarrollo de terapias avanzadas para el tratamiento del cáncer pediátrico. Una línea de acción que refuerza el compromiso social del festival y su voluntad de generar un impacto positivo más allá de la música.