Los trabajadores de Airbus han iniciado una huelga indefinida desde este martes 25 de agosto. Han votado en asambleas celebradas en los centros de trabajo seguir con las protestas, mientras continúan las reuniones entre empresa y sindicatos. Getafe ha sido la sede que ha liderado la decisión de mantener las reivindicaciones laborales y económicas.
La compañía ha lamentado esta decisión y ya evalúa el impacto que esta huelga tendrá sobre su producción, compromisos con clientes y reputación. La dirección, que defiende que sus últimas ofertas ya recogen las principales demandas de la plantilla, califica de «crítico» alcanzar un acuerdo inminente para salvaguardar el proyecto en España, por lo que mantiene su apuesta firme por la negociación.
Los 14.000 empleados de Airbus en nuestro país se reparten entre las plantas de: Getafe (Madrid) -la más grande y donde está la línea de montaje final del Eurofighter, la conversión del A330 MRTT y el mantenimiento del A400M, y se fabrican componentes para el lanzador Ariane 6 y satélites-, Sevilla-San Pablo (se hace el ensamblaje final del A400M y el C295), Sevilla-Tablada se dedica a fabricar estructuras y componentes, Puerto de Santa María (Cádiz) también produce componentes avanzados, Albacete se decida a helicópteros, e Illescas (Toledo) fabrica componentes de materiales compuestos de gran tamaño para aviones comerciales y programas espaciales. Además, hay oficinas y centros de ingeniería en Tres Cantos (Madrid) y en la propia capital española.
El conflicto laboral empezó el pasado 1 de julio con las protestas del Sindicato Independiente de Profesionales Aeronáuticos (SIPA) por la decisión unilateral de Airbus de reducir el teletrabajo de dos a un día a la semana y las discrepancias respecto a la subida salarial y otros conceptos. Una movilización a la que se adhirieron UGT, la Asociación de Técnicos y Profesionales del Sector Aeroespacial (ATP), la Unión de Trabajadores Independientes y Libres (UTIL) y CGT.
Sin embargo, CCOO (que es el sindicato mayoritario en el fabricante aeronáutico en nuestro país) se mantuvo un poco al margen y alcanzó un preacuerdo con Airbus que rechazaron, en un principio, el resto de sindicatos. Días después, el preacuerdo también fue apoyado por SIPA y ATP, pero los demás sindicatos empezaron a negociar una huelga indefinida a partir del 24 de agosto si no había acuerdo antes del 31 de julio.
A la vista está que no hubo dicho acuerdo, ha continuado la reclamación de mejores condiciones salariales y sociales, y ha comenzado la citada huelga indefinida.